7/12/09

'Escuela rota', un homenaje a los maestros represaliados por Franco

La obra de teatro, escrita por Bruno Estrada, narra el enfrentamiento en un pequeño pueblo castellano al inicio de la Guerra Civil entre un maestro republicano que había hecho del compromiso con la enseñanza la razón de su vida.

Fue el colectivo laboral más represaliado tras el golpe de Estado de 1936. Durante los primeros días de la contienda civil, el ensañamiento de los sublevados con los maestros republicanos fue de tal magnitud que, en muchos casos, la primera acción de los falangistas y requetés al llegar a los pueblos era fusilarlos. Cientos de ellos fueron asesinados y a más de seis mil se les impidió continuar ejerciendo su profesión.

Reivindicar su labor setenta años después es lo que se plantea en la Escuela rota, una obra de teatro que se podrá ver por última vez este jueves en Madrid (*). Dirigida por Bruto Pomeroy, la historia surge a partir de unos documentos reales, las actas del proceso de depuración de Félix López, maestro de escuela de Gayangos, un pequeño pueblo de las Merindades de Castilla, en el norte de Burgos.

Su nieto, Bruno Estrada, ha adaptada la historia de su abuelo a esta obra que pretende “reivindicar” –según explica el autor- la labor de los maestros republicanos en el ingente trabajo de alfabetización llevado a cabo durante el primer gobierno de la República, una de cuyas acciones políticas más importantes fue abrir más de veintisiete mil escuelas (tres mil en tan solo dos meses) al considerar que la educación era un paso imprescindible para la modernización del país y para acabar con la pobreza.

Como otros muchos, Félix López se vio obligado a abandonar su pueblo. Tras ejercer un tiempo como maestro en Bilbao de los niños que iban a ser enviados a Rusia, es capturado en Santander donde un consejo de guerra le condena a cuatro años de prisión que cumple en el penal de Santoña. Cuando regresa a Gayangos, su puesto lo ocupa un falangista, pero él continuó dando clases en su casa incluso a los propios hijos del alcalde, ya que la mayoría de los maestros impuestos por el régimen franquista tras la Guerra Civil no tenían ninguna cualificación, por lo que muchos vecinos optaron por llevar a sus hijos a casa del maestro republicano para que pudieran seguir aprendiendo.

La obra de teatro incluye frases literales del que era jefe de la falange, Don Miguel, (personaje que interpreta Paco Salvatierra) y del cura del pueblo, Don Benjamín (José Ramón Guisado). La iglesia consideró que el esfuerzo republicano por generalizar la educación y erradicar el analfabetismo significaba un ataque a sus privilegios, lo que dio lugar a la famosa guerra escolar de la II República. El colectivo siguió sufriendo persecución y cárcel incluso después de la guerra como fue el caso del propio Félix López.

El odio que generó la escuela gratuita, pública y laica llegó a situaciones tan surrealistas como el simbólico fusilamiento de los colegios y de los libros. La República dio a las escuelas un carácter de centro cultural y bibliotecas que contaban con cientos de libros con los que los falangistas celebraban verdaderos autos sacramentales, cuenta Estrada.

Bruno no conoció a su abuelo, quien apareció muerto años después en un intercambiador de tren en Ávila. Su hija, Esperanza, conserva vivos muchos recuerdos como el que cuenta Estrada cuando años después de la vuelta de la familia a la localidad burgalesa, el cura, en una nueva “demostración del sometimiento”, fue a pedirles el conocido entonces como el ‘impuesto religioso’, los Diezmos y Primicias, uno de los ingresos más considerables de las rentas eclesiásticas. Pero el intento de coacción de Don Benjamín fue vano ya que Félix López se negó siempre a dar esa prebenda.

“Escuela rota, sin ningún tipo de revanchismo, quiere reconocer el esfuerzo de miles de mujeres y hombres que hicieron de su compromiso con la educación la razón de su vida. En esa España interrumpida por la violencia, en las que sus vidas fueron truncadas, ellos representaron siempre un hálito de esperanza de que era posible construir un país mejor, sin odio”, dice Estrada.

(*) La obra podrá verse este jueves, 3 de diciembre, a las siete de la tarde, en el Centro Cultural Fernando Lázaro Carreter. Las entradas son gratuitas. Organiza Distrito Arte (Ayuntamiento de Madrid).

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